Mi padre es el culpable de mi gusto por las culturas, desde muy temprana edad inculcó en mí el apreciar lo exótico del mundo y que la mejor educación que podría yo adquirir es por medio de los viajes. Él tiene una colección extensa de revistas de National Geographic de las cuales yo solía hojear, tengo que admitir que no me dedicaba mucho a leer los artículos, más bien me impactaban las fotos, cada vez que terminaba de ver cada una de ellas, me dejaban un fuego interno de curiosidad inmensa y precisamente en una de esas fascinantes revistas me enteré sobre las "Siete Maravillas del Mundo" y desde entonces asumí la misión de conocer cada una de ellas, no tengo un plan metódico con años definidos, más bien sé que la vida me prestará poco a poco (como hasta ahora lo ha hecho) las oportunidades para lograrlo.
Y es precisamente esta mañana uno de esos días en donde podré palomear en mi lista, una de esas "Siete Maravillas del Mundo", estoy tan emocionada que debo admitir que no pude dormir la noche anterior, pero no sólo la ansiedad de conocer una de las maravillas me robó el sueño, una peregrinación de boda también fue la culpable, pasó por nuestra casa ¡y fue todo un espectáculo!, una banda musical con trompetas, tambores y bailarines, todos con uniformes de gala, era imposible que su música no hicera mover tus huesos, mucha gente salió a bailar a sus balcones mientras pasaron y sí, yo también lo hice. Al final de la caravana venía el novio portando un elegante traje blanco con un turbante alto de color rojo quemado y venía montado sobre un radiante caballo blanco, era el espejismo de un príncipe y se dirigía a buscar a su amada. Ya podrán entender la razón de mi insomnio ¿verdad?.
Ahora ya son las 7:30 am y estoy esperando en el lobby del lujoso Hotel Ashok, me siento como en un primer día de clases, en donde ves a tu compañeros pero te da pena presentarte hasta que el maestro llega al salón y forza una actividad para romper el hielo, y así fue, pero el maestro es más bien nuestro guía y la actividad para romper el hielo fue dentro de una van turística mientras emprendíamos el viaje, lo típico, ya sabrán, mencionar tu nombre, país de procedencia y qué haces en la vida. Una vez cumplido el "ritual de iniciación" podemos disfrutar de forma egoísta el resto del camino, el cual fue largo, pero nada que un iPod y unas cuantas siestas no pudieran resolver.
Finalmente entramos a un pueblito "pintoresco", las casas tienen colores vivos, las calles están sucias, muchas bicicletas obstuyen el paso de los vehículos por las estrechas calles, hay pósters de películas de Bollywood en las paredes, puestos de comida en las esquinas y gente, mucha gente por doquier. ¡Estoy en Agra!.
Mi corazón comienza a agitarse cuando por fin nos estacionamos, entramos a una especie de reserva con murallas de piedra antigua, asemeja una fortaleza y se nos da la instrucción de hacer filas diferentes a nacionales y extranjeros para comprar el boleto de entrada, mientras espero mi turno ya escucho expresiones de asombro a mi alrededor, sin embargo yo me niego a estropear mi momento y decido comportarme como caballo con anteojera y mirar al frente solamente.
Ya con boleto en mano, es tiempo ya de conocerlo, es un encuentro sublime, él resplandece con luz propia, me llama en silencio y me cautiva hasta las lágrimas, es el majestuoso ¡Taj Mahal!, me sumerjo en una burbuja de silencio y observo a detalle y a distancia, el lugar es inmenso, con jardines dignos de un palacio, un lago artificial, muy extenso con fuentes es el camino luminoso a los pies del mismo, las fotos no le hacen justicia, me roba minutos y minutos de absoluta contemplación, por un momento imagino que si me dieran lo opción de vivir en el palacio de Versalles o aquí, no dudaría ni un segundo en elegir en donde estoy en este momento, es una belleza y elegancia diferente al estilo perfeccionista de los europeos y eso precisamente es lo que me fascina, que es esencialmente exótico, único, irrepetible.
Esta maravilla arquitectónica la cual el poeta Rabindranath Tagore describe como "..una lágrima en la mejilla de la eternidad", fue construida por órdenes del emperador musulmán Shah Jahan para honrar la memoria de su esposa favorita por nombre Arjumand Bano Begum la cual murió al dar a luz a su decimocuarta hija.
El interior del mausoleo es tan imponente que no te atreves a levantar la voz, de hecho, los guías explican con voz baja, estudiamos el detalle de las paredes, las cuales están conformadas de diminutos pedazos de mármol, lapislázuli, turquesa, jade, etc. que conforman intrínsecas y adorables figuras geométricas que acompañan a diseños en relieve de flores. Las columnas, el techo, los arcos de las entradas, el mismo piso, todo es hecho a detalle, del cual no te explicas cuántos hombres y cuánto tiempo llevó terminar.
Todo lo inhalo en silencio, mi vista recorre del cielo al suelo, del este al oeste, todo deseo que se guarde en mi memoria para siempre.
Antes de partir me acerco a la orilla del lago artificial y decido aventar una moneda, pero no con el deseo de obtener buena suerte, más bien como promesa interna de que volveré al mismo lugar, como cuando anhelas regresar a tus entrañas.
Y así será.
Twitter: @Kaia_Belic

1 comentario:
Ese "Y así será" del final, me gustó; si alguna vez vuelves gustosísima te puedo acompañar, llévameeeeeeee!!!! Aunque con estos pasajes que has compartido, me doy una gran idea de lo maravilloso que es, pero tu me has dicho en ocasiones: nada como vivir la experienca en carne propia! Abrazos...
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