¡Oh, India! - Capítulo 1

Estoy en un autobús para turistas, me rodean aproximadamente 15 personas, todos son locales, excepto yo, ah! se me olvidaba reportar mi ubicación, estoy en Delhi - India, el bus en el que estoy es marca Hyundai y de color blanco, por alguna razón a donde quiera que volteo veo la "H" en la parrilla del frente de los carros en el tráfico, al parecer Hyundai es la automotriz más popular por aguantadora y barata. Creo que para un país como India, las características anteriores son increíblemente útiles y básicas para transitar todos los días.

De forma inocente, solía creer que después de haber experimentado el tráfico de la Ciudad de México, el tráfico del resto del mundo no sería capaz de impresionarme, pero el de la India ha sentado su propio precedente, tiene vida propia, es un monstruo sin cabeza y muchos brazos, no es estático, al contrario, se mueve sin permiso, sin direccionales, sin semáforos, sin espejos retrovisores, es como estar en una montaña rusa, no tengo miedo, al contrario estoy disfrutando mi shock cultural a carcajadas y a pesar del caos, me siento segura porque nuestro conductor sabe torear muy bien.

Mi compañero de asiento es un señor mayor, su nombre es Arun Agarwal e inmediatamente me produce confianza, (me recuerda a mi padre al cual amo con todo mi ser y llevo alrededor de dos meses sin ver), puedo notar que me ha tomado cariño a la brevedad y que jugará a ser mi protector/traductor en este día.

Arun es un hombre muy educado y sabio, habla Inglés y es originario de Hyderabad, cuando se enteró que soy mexicana casi gritó del gusto y no lo culpo, yo si gritaría del gusto al encontrarme a un originario de la India en mi país, la diversidad de culturas es mi pasión, entre más lejos y más extraño sea tu origen, más me intereso y me emociono.

Vamos en dirección al parque "Buddha Jayanti" y en el camino disfruto ver el panorama de un país completamente diferente al mío, pero que al mismo tiempo es el que más me ha hecho sentir como si estuviera en mi propia casa, la calidez de la gente de la India no tiene precio, hay una dulzura particular en su ADN, tal vez la lucha individual por la vida en un país donde la pobreza y el caos abunda, en conjunto con su religión, los convierte en personas comúnmente humildes, serviciales y amorosas (por supuesto que existen sus excepciones).

En el camino Arun me cuenta sobre el "Árbol Bodhi" el cual es un enorme y sagrado ficus que originalemnte se encuentra en el Estado de Bihar y debajo del cual Gautama Buddha obtuvo su iluminación, y resulta que en el parque al cual estamos a punto de arribar hay un Árbol Bodhi que fue plantado con muestras del árbol original, al bajarnos del bus nuestro guía nos advierte sobre cuidar nuestras pertenencias y emprendemos caminata.

Inmensa paz es lo que describe mi sentir al caminar por los senderos, hay muchas flores de colores plantadas estratégicamente para hacer formaciones lindas aquí y allá, si yo fuera pájaro no me molestaría hacer hogar en los frondosos árboles que forman parte de este lugar y también hay lago, ¡esos patos son muy afortunados!, poco a poco nos vamos acercando a lo que parece ser una isla artificial y en ella se encuentra un hermoso pabellón de color marfil resguardando a una estatua de un buda en color dorado y ahí regalando su sombra, el sagrado Árbol Bodhi con sus características hojas en forma de corazón, mientras estamos ahí nuestro guía comienza su explicación rutinaria y yo sólo deseo que termine pronto, porque quiero disfrutar en silencio cada uno de los detalles que componen a este sublime escenario.

Arun me observa, intuyo que lo hace para asegurarse que estoy bien, yo le guiño el ojo en respuesta y me pierdo en mi silencio un rato.

De vuelta al bus aprovechamos para tomarnos algunas fotos en grupo o tal vez debo decir en familia, porque así me lo han hecho sentir y al continuar nuestro andar de repente me veo rodeada por un grupo de niños, todos sonrientes y algunos hasta con cara de asombro ante mí, me hablan desesperados pero yo no entiendo, me toman de la mano, del brazo, tocan mi cabello y mis párpados, yo dejo que sus acciones fluyan, no me siento amenazada, al parecer mi piel blanca y mis rasgos foráneos les intriga, busco en mi bolsa algo con que retribuirles y encuentro un paquete de chicles los cuales tuvieron un éxito tremendo porque ayudan a que pueda salir de su círculo y continuar mi caminata.

Arun me pregunta si me dio miedo e inmediatamente lo niego y le digo, "desde mi punto de vista, me dieron amor", sinceramente desearía haber podido darles algo más que chicles.

Twitter: @Kaia_Belic


7 comentarios:

Mercy dijo...

Me encanto , como todo lo que leo en el blog te quiero mucho prima.

Unknown dijo...

Prima! no sabía que me seguías, que honor, muchas gracias y yo te quiero a ti.

Juls Velázquez dijo...

Que padrísima experiencia, gracias por compartirla y transportarnos a un pedacito de la India ;-)

Unknown dijo...

Gracias hermosa! si, para mi también fue muy rico recordarla, gracias por visitarme.

Juls Velázquez dijo...

ya extrañaba tus blogs!!!! :-)

Anónimo dijo...

Güeriles te extraño !!! chamaca pata de perro recuerda que aca tambien te queremos y te damos mucho amor . Besos tqm primucha . yael

Unknown dijo...

Yei! me visitó la wera de las weras!! prima hermosa, gracias por leerme, ya sabes acá la viajera pata de perro te adora.

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