Debo admitir que es una familia con la fortuna de no tener ningún empache económico (a diferencia de los miles de habitantes de India en general), su casa es de estilo occidental, tres pisos la conforman, en el primer piso viven los padres, en el segundo vive el hijo pródigo con su esposa y en el tercero vive la servidumbre, sin embargo el segundo piso es en donde se concentra la mayor parte de la acción diaria y en donde yo duermo también.
Estamos desayunando y dialogando sobre mi próximo destino turístico cuando Niti (la madre) interrumpe y menciona en voz alta, “Dilli Haat”, se pronuncia un breve silencio con sonrisas de oreja a oreja, estoy intrigada, Niti explica que Dilli Haat es un mercado particular, creado con el propósito de ofrecer a los turistas la posiblidad de comprar artesanías provenientes de varias partes de la India en un mismo lugar y a precios justos, mi sonrisa no puede expresar en totalidad la emoción y deseo de estar ahí ya, ¡me encanta chacharear! y gustosa asumo el reto.
En esta ocasión la familia no me acompaña, pero me asignan un chofer y un guardaespaldas/traductor para dirigir mi travesía, son muy serios, en especial Khalid (el chofer), pero me toma pocos minutos desarmarlos y vernos envueltos en carcajadas mientras Khalid torea el tráfico del centro de Delhi.
Cuando llegamos al lugar indicado, Aatish (el guardaespaldas) es el único que me acompaña, antes de entrar me instruye rápidamente sobre la práctica del regateo y me comenta que estará a distancia por si necesito su ayuda con respecto al idioma o bien para negociar mejores precios con los vendedores, yo lo escucho semi atentamente mientras admiro sus hermosos ojos color miel y su piel con tono caramelo.
Al cruzar el umbral de Dilli Haat es imposible no sorprenderse del abanico de colores que lo conforma y no me refiero a la pintura de los locales, sino que la mercancía disponible es la que causa el efecto arcoiris a mis ojos, colores vivos y bellos por doquier, además de una infinidad de productos disponibles, ollas por aquí, saris por allá, tapetes, mascadas, pulseras, bolsas, candiles, ropa, zapatos, comida ¡en fin!, es obvio que me deleito en mi recorrido.
Sin embargo, ya casi al final y con varias Rupias menos en mi cartera, noto que una bella anciana me observa detenidamente mientras paso por su local, tiene disponibles unas preciosas blusas de gasa e inmediatamente me encuentro admirándolas una por una, todas son ligeras, con detalles delicados en lentejuela y de colores divinos, fue una grata sorpresa darme cuenta que estaban a un precio ideal ¡y termino comprándole seis!.
Posterior a la exitosa transacción, la anciana me invita a tomar asiento y me ofrece una taza de té, Aatish ya está cautelosamente a mi lado, la anciana entonces comienza a hablarme en Hindi y mientras esto sucede yo la estudio detenidamente, tiene cabello largo, canoso y trenzado, en la frente porta un bindi de color rojo y sus ojos están llenos de vida.
Aatish funciona de traductor en nuestra conversación, en la cual me explica que la anciana (por nombre Satya) puede percibir en mi un alma amorosa, sedienta de explorar y dispuesta a aprender, yo no puedo evitar sonreír y experimentar un pequeño escalofrío mientras ella agrega, según Aatish, que me espera un futuro muy próspero pero que debo ser fuerte ante las múltiples adversidades que se me presentarán en la vida, que cada una de ellas funcionarán como lecciones de sabiduría pero que debo ser humilde para poder entender cada una de ellas.
Su descripción tan certera y sus lindos augurios me hacen vibrar y respondo con una reverencia a sus pies (la cual aprendí previamente que tenía la función de expresar respeto a los mayores y sabios), después la abrazo fuertemente mientras pronuncio en su oído un sincero “dhanyavaad” (“gracias” en Hindi) al cual ella corresponde con un tierno beso en mi frente, es muy difícil para mí despedirme, quisiera permanecer todo el día con ella escuchando sus anécdotas, pero decido guardar su esencia en mi corazón y finalmente marcharme.
Satya no se dio cuenta en el momento, pero antes de partir decidí dejar el resto de las Rupias en mi cartera sobre la silla, sé que le serán de beneficio y para mí funcionó como la primera y mejor lección de humildad que ella me pudo haber dado, ella vivirá en mi corazón para siempre.
Twitter: @Kaia_Belic

1 comentario:
Te imagino como pez en el agua amiga, disfrutando a lo grande el "Dilli Haat", y bueno, esa sabia anciana Satya, si que vio súper bien tu interior, coincido con ella en todo pero resalto que eres una persona con un alma amorosa y sediente de explorar. Que padre experiencia. Besos!
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